LA VAL D’ARAN

Un país occitano

La historia de Val d’Aran está íntimamente ligada a la cultura occitana del sur de Francia, cuyos vínculos han sido siempre más fuertes que con la Península ibérica a causa de la compleja orografía que ha actuado como una frontera natural durante siglos, mientras que el río Garona y su fluir en sentido norte le ha mantenido siempre una puerta abierta con el país vecino. Hay que recordar que un 30% del territorio del Valle está por encima de los 2000 metros de altitud, y su clima atlántico mantiene un grueso manto nival en los puertos de montaña durante varios meses al año, que supuso gran factor de aislamiento hasta que se inauguró el túnel de Vielha en el año 1948.

Los primeros vestigios de vida en Val d’Aran datan de la Edad del Bronce y se han hallado en yacimientos del Alto Arán, en la zona del Plan de Beret principalmente, además de otros yacimientos cercanos que se están investigando actualmente ya en el ámbito del Parque Nacional de Aigüestortes i Sant Maurici, y son principalmente restos de monumentos funerarios. Otros restos que se han encontrado en varios puntos del Valle, entre ellos Les, Arties y Tredó,s son ya de época romana, de los siglos IV y V A.C., y se encontraron en los alrededores de las aguas termales que hay en estos tres municipios. Y se corresponden con las primeras de Polibio, en escritos del siglo IV en los que citaba a un antiguo pueblo autóctono a los que llamó ‘arenosi’.

La cristianización de la Val d’Aran tuvo lugar intensamente como también muestran los restos de la época Paleocristiana encontrados en Garòs, cuyo yacimiento sigue siendo objeto de investigación actualmente, y del cuál se puede ver un fragmento, bien catalogado e indicado, en el Camín Reiau a su entrada por detrás de la iglesia parroquial del pueblo. Las iglesias románicas, muchas de ellas con fases añadidas posteriormente, en época gótica, renacentista y barroca, son también testimonio de la cristianización que experimentó el Valle tras la caída del imperio de Carlo Magno.

Sin feudalismo y con autonomía

Pero a partir de los siglos XI y XII los intentos de invasión por parte de pueblos extranjeros fueron muchos, y las luchas y disputas entre francos e hispanos, por parte de nobles que intentaron gobernar el Valle con fórmulas feudales, con apoyo de reyes y señores, fueron intensas especialmente a partir del siglo XIV. No obstante, los araneses mantuvieron su sistema de autogobierno, con una división territorial por ‘terçons’, sus correspondientes ‘conselhers’ representantes y el ‘Síndic’, en un sistema de tierras comunales y donde la casa y la familia eran la base de la organización social y económica.

Los araneses decidieron voluntariamente quedarse al lado de la corona Catalano-aragonesa, a pesar de los muchos vínculos culturales que les unían a Francia, porque fueron sus reyes quienes reconocieron y respetaron su organización administrativa, mediante diferentes tratados y documentos, especialmente con la ‘Querimonia’ de Jaime II, a finales del siglo XIV. El feudalismo, pues, nunca llegó a cuajar en Val d’Aran, ni tampoco otra lengua que no fuera la variante gascona de la Lengua de Oc u Occitano que se habla actualmente, y que evolucionó directamente del latín pero en paralelo y separada de la lengua de Oil, que derivaría en el actual francés.

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