PATRIMONIO CULTURAL

Muchas de las casas señoriales y pueblos araneses fueron destruidos en diferentes épocas de batallas o guerras, y las más antiguas datan de los siglos XIV y XV, siendo en la actualidad auténticas joyas de la arquitectura aranesa, como Ço de Portolà (actual Parador de Arties) o Ço de Perejoan, en Escunhau, fechada en el año 1393 y actualmente declarada Bien de Interés Cultural.

Pero además de algunas casas que pertenecieron a familias notables del valle, el patrimonio de arquitectura civil también está integrado por varios lavaderos con mucho encanto, como el que se encuentra en el Camín Reiau, entre Es Bòrdes y Era Bordeta; molinos de aceite, como el de Salardú; o abrevaderos, como el de Pradets (Bajo Aran), que forman parte del patrimonio cultural civil del Valle.

Otros elementos de la arquitectura civiil de los cuales se pueden encotrar restos o vestigios en Val d’Aran son los castillos fortificados que estuvieron repartidos en diferentes poblaciones y de los cuales el ejemplo más notable es el de Casteth Leon en Es Bòrdes, que está siendo objeto de estudio actualmente. También hay restos de murallas en pueblos que en su momento estuvieron fortificados como Salardú o Betren.

Desde hace unos años se están inventariando estos elementos arquitectónicos para proceder a su mantenimiento y conservación, y forman parte de muchos de las excursiones de senderismo que se pueden realizar en Val d’Aran, en invierno con raquetas, o el resto del año a pie.

Literatura Aranesa

LA LENGUA D’OC

 Cuando la Val d’Aran vivía uno de los momentos clave de su historia, entre los siglos XIV y XV, en que los largos años de disputa entre francos e hispanos culminaba en el reconocimiento de los privilegios que respetarían su autonomía organizativa mediante diferentes tratados y la Querimonia que concedió Jaime II, se configuraba también una lengua que sería hasta nuestros días su símbolo de distinción: el aranés.

A partir del siglo XIII, la lengua occitana, lengua d’Oc o lengua de los trovadores evolucionaría del latín en paralelo pero separada de la lengua d’Oil y desde Francia iría quedando relegado hacía el sur hasta llegar a la Península ibérica, donde tomó otros caminos y otras influencias. En Val d’Aran quedaría la influencia del tronco gascón de la lengua occitana y recibiría algunas influencias de las lenguas del vasco antiguo que se hablaron en siglos anteriores en el Pirineo, hasta la Cerdanya.

Así pues, no es de extrañar que los primeros documentos escritos en esta variedad del occitano gascón sean documentos censales y relativos a los quehaceres en el Valle por aquellos siglos de constantes cambios y presiones políticas, y no sería hasta la obra del poeta Mosén Condó Sambeat, ya a finales del siglo XIX , que encontramos ya una muestra propiamente literaria de esta lengua que ha pervivido con formas propias hasta nuestros días.

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